Un poco de historia: los origenes del asilo

Todos sabeis que el fenomeno de la immigracion, de personas desplazadas y de refugiados en busca de asilo en un tercer pais es algo en auge en los ultimos años debido a numerosos factores y coyunturas a nivel mundial. Si teneis curiosidad por conocer desde cuando se conocen estas situaciones, aqui os traemos un pequeño articulo de uno de los colaboradores de RESPECT que os puede interesar:

«El concepto del asilo ha existido durante por lo menos 3 500 años y se puede encontrar, de una forma u otra, en los textos y tradiciones de varias sociedades antiguas. A mitad del segundo milenio A.C., cuando entidades similares a los países modernos con fronteras claramente delineadas empezaron a formarse en el Medio Oriente, los líderes de esas zonas acordaron varios tratados al respecto. Estos acuerdos incluyeron disposiciones para la protección de fugitivos internacionales.

Por ejemplo, un rey hitita firmó un tratado con el líder de otro país en el cual declaró, “en lo referente a un refugiado, yo afirmo bajo juramento lo siguiente: cuando un refugiado viene de tu tierra a la mía él no será enviado de regreso. El expulsar a un refugiado de la tierra de los hititas no es correcto”. En el siglo XIV A.C., otro rey hitita, Urhi-Teshup; quien había sido depuesto por su tío, recibió refugio del faraón egipcio Ramsés II. En el siglo VII A.C., un rey asirio, Asurbanipal; se refirió a un refugiado proveniente de la tierra de Elam como a “alguien que ha tomado posesión de mis pies reales” -queriendo decir que el refugiado había pedido y recibido asilo.

057.lampedusaEn la Grecia antigua, numerosos asilos religiosos internos fueron establecidos. Sin embargo, la idea de ofrecer asilo externo también existía. Heródoto menciona el caso de Adrasto, un frigio que huyó de Sardis en Lidia (la Turquía de hoy) después de haber matado accidentalmente a su hermano. Al presentarse Adrasto en el palacio de Creso, éste le da la bienvenida y le dice que puede quedarse el tiempo que quiera. El concepto del asilo también aparece en las obras dramáticas de la Grecia antigua. En la tragedia de Sófocles, Edipo, Teseo -el rey ateniense en Colona- recibe con compasión al exilado Edipo.

En el año 8 D.C., el poeta romano Ovidio fue expulsado por el emperador Augusto a la ciudad de Tomis en el Mar Negro (lugar en el que hoy se encuentra Constanza en Rumania), ubicada en los límites del imperio. Según cuenta Ovidio en Tristia (Tristezas), los habitantes de dicha ciudad lo recibieron con simpatía. A pesar de que él continuó considerándolos “bárbaros,” Ovidio se sintió conmovido por su hospitalidad, aprendió su idioma -el gético- y siguió viviendo entre ellos hasta su muerte en el año 17.

En el Libro de los Números del Antiguo Testamento (35:9-15), Moisés designa seis ciudades como lugares de refugio, “tanto para los hijos de Israel, como para el extranjero, y para el que more entre ellos”. En el Nuevo Testamento, el Evangelio de San Mateo se refiere al niño Jesús y su familia como refugiados que vienen huyendo a Egipto. El asilo fue reconocido por primera vez bajo la ley romana en el siglo IV D.C., y su cobertura geográfica se fue extendiendo gradualmente. En el siglo VI, el emperador Justiniano-en anticipación a las leyes modernas sobre el asilo-limitó el privilegio para la gente que no fuese culpable de crímenes graves.

Desde tiempos antiguos, el asilo ha tenido dimensiones tanto políticas como humanitarias. La práctica antigua de ofrecer asilo interno en los lugares sagrados -casi siempre de manera temporal en lugar de permanente- reflejó el respeto por los dioses y la iglesia. En contraste, los reyes, las repúblicas, y las ciudades libres ofrecían asilo para demostrar su soberanía.

Con el crecimiento del poder de la monarquía, el derecho de otorgar asilo pasó cada vez más a manos del gobierno, mientras que la santidad del asilo interno en los lugares sagrados declinó. En el siglo XVI, por ejemplo, el rey Enrique VIII de Inglaterra abolió muchos de los santuarios religiosos y designó siete “ciudades de asilo” en su lugar.

La revocación del Edicto de Nantes en 1685, que forzó la huida de 250,000 protestantes franceses (los hugonotes) del país, marcó el comienzo de la tradición moderna del sistema de asilo en Europa. Este evento causó que el Marqués de Brandenburgo proclamara el Edicto de Potsdam permitiendo la entrada y estadía de los hugonotes en su territorio. Al término de la Revolución Francesa, la categoría de los refugiados huyendo de la persecución política en lugar de religiosa empezó a ganar prominencia. Aunque la primera vez que el término “el derecho a asilo” fue usado data de 1725, el asilo continuó siendo considerado como una prerrogativa del soberano en lugar de un derecho individual a ser protegido. Esta noción continúa hasta los primeros años del siglo XX.»