Diez dias de cooperacion en Senegal (I)

Una de las cosas mas gratificantes de este blog es recibir noticias y experiencias de otros cooperantes en el terreno que quieren compartirlas con todos los que estamos interesados en el tema. Eso es lo que volvemos a hacer en las proximas entregas de la mano de Lourdes Romero Armenteros, una cooperante que se marcho a Senegal y nos cuenta su experiencia. Hemos dividido la historia en varias partes que iremos publicando a lo largo de los proximos dias. Aqui os dejamos hoy la primera entrega:

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Toubap o Buñul. Blanco o Negro. Así nombran en wolof a estas dos razas. Nosotras lo aprendimos en los diez días que estuvimos residiendo como cooperantes en Sam Sam III, Dakar.

Verano 2007. Mis amigas y yo decidimos hacer una nueva y diferente elección de vacaciones. Después de un tiempo queriendo hacer un voluntariado internacional, sin saber dónde o cómo solicitarlo, conocimos el proyecto que un grupo de misioneros llevaban realizando desde hacía diez años en el África negra.

Destino: Senegal. Barrio: Sam Sam III, Dakar. Proyecto: enseñar a un grupo de chicas de entre 18 y 27 años a confeccionar bisutería y alguna otra clase de inglés, español y masajes. Resultado: diez días de aprendizaje mutuo inolvidable.

Fue sorprendente llegar a Senegal. Aterrizaje a las 03.00 de la madrugada, hora local. Llegada al aeropuerto Leopold Senghor, que recibe este nombre en honor al primer presidente de la República de Senegal, tras proclamar su independencia de Francia en 1960. Nuestro primer encuentro con el país que nos iba a acoger durante estos diez días no fue precisamente hospitalario. Cometimos el error de escribir en el informe de permiso de entrada al país, nuestra profesión: “periodista”. Esta fue la palabra mágica que consiguió poner nerviosos a nuestros vecinos africanos. Senegal es un país democrático, sin embargo, todavía cuentan con censura en los medios de comunicación. Por suerte, los senegaleses son personas inteligentes y enseguida supieron determinar el verdadero motivo de nuestro viaje. Conseguimos salir del área internacional del aeropuerto, tras un registro intensivo de nuestras maletas y, por fin, pudimos encontrarnos con los misioneros que nos acogerían en su casa durante los próximos días.

Llegar a este país impresiona, más aún si provienes de Occidente. El olor, el ambiente, la gente… todo es muy diferente. Además, aumentan tus percepciones y emociones el aterrizar a las tres de la madrugada y tener una perspectiva nocturna de la capital.

Llegar a Sam Sam III, nuestro barrio, es muy difícil. Tenemos por delante un viaje de 17 kilómetros que tardamos en recorrer, a horas tan tempranas de la mañana, 40 minutos. Trayecto que en condiciones normales ocupa dos horas o más del tiempo. Sólo hay una vía de entrada a Dakar, por la que acceden diariamente millares de personas, lo que lo convierte en un enjambre de coches, autobuses y motos. Nuestro viaje es movido. La carretera principal del país está llena de agujeros y además tenemos que esquivar las múltiples obras de remodelación que está llevando a cabo el gobierno. Al fin entramos en las inmediaciones de Sam Sam III. Nos dijeron que éramos privilegiadas porque estábamos entrando por la mejor carretera del país y de más reciente construcción. Se nos acababa el movimiento por un corto espacio de tiempo, pero enseguida comenzamos a agitarnos otra vez al llegar a las calles próximas a nuestra casa. En Sam Sam no hay calles asfaltadas, sólo arena marina sin canalización, que en épocas de lluvia (de mayo a septiembre) se convierten en auténticos lagos. El barrio está rodeado de inmensos agujeros, repletos de agua estancada y de pozos sépticos que tienen que sacar a las vías principales porque no tienen sistemas de canalización. El mal olor es insoportable, a lo que hay que sumar la humedad, las altas temperaturas y los mosquitos. A pesar de todo, dormiremos muy bien, ha sido un viaje muy largo y necesitamos unas horas de descanso.

Sam Sam III

Amanece en Sam Sam III con el cántico del muecín. A las 5 de la mañana comienza la primera oración de las cinco que tienen los musulmanes a lo largo de todo el día. En Senegal el 84% de la población es musulmana, un 6% son cristianos, en su mayoría católicos, y el resto lo cubren diversas religiones. Nosotras dormimos durante un rato más y después nos levantamos dispuestas a conocer nuestro nuevo barrio: Sam Sam III.

En el barrio viven un gran número de familias hacinadas en chabolas de 30 m2 que cobijan a numerosas personas. En nuestro primer día conocimos a muchas de las chicas con las que compartiríamos el resto de nuestra aventura. Nuestras chicas y en general los senegaleses son personas muy amables y hospitalarias, a pesar de que no tienen casi dinero para mantener a la familia, dan lo poco que tienen a todos aquellos que acuden a visitarlos. La gran mayoría viven en pequeñas habitaciones que hacen las veces de dormitorios y salón, ya que las cocinas y lo baños los comparten con los vecinos.

Hace ya 10 años que llegaron al lugar los padres escolapios para poner en marcha un proyecto de alfabetización para niños mayores de 9 años. Y es que en este país, los jóvenes pueden acudir a las escuelas, coránicas en su mayoría, desde pequeños, pero aquellos que no pueden asistir se quedan sin poder ingresar en ningún centro escolar y por lo tanto, totalmente desamparados. Los misioneros captaron las necesidades y pidieron subvenciones a diferentes ONG´s para la construcción de un colegio masculino, que cobijara a los chicos que estaban en la calle sin saber a dónde ir. Desde que se puso en marcha el proyecto han sido muchos los chicos que han conseguido una alfabetización y una inserción en el mercado laborar del país.

Continuara 🙂