Amnistía Internacional lucha por la apertura del Tíbet

tibetLa ong Amnistía Internacional ha pedido al gobierno chino la apertura del Tíbet a los observadores de derechos humanos y también a los medios de comunicación, y piden que se ponga fín a su campaña de mano dura para combatir la delincuencia que se puso en marcha anticipándose a las manifestaciones para conmemorar el 50 aniversario del fallido levantamiento tibetano de 1959.

Además, Roseann Rifé, directora adjunta del Programa de Amnistía Internacional para Asia y Oceanía, advirte que hay la possibilidad de que las medidas de seguridad en la zona, por parte del gobierno chino, aumenten a causa de las visitas del 50 aniversario. Estas medidas extremas, no servirán de nada, al contrario, potenciarán aumentar la tensión y pueden dar lugar a más violaciones de los derechos humanos.

Desde el mes de el mes de marzo del año pasado ha habido un control estricto  de la afluencia de información desde la región. A los periodistas extranjeros sólo se les ha permitido entrar en viajes en grupo organizados por el gobierno y a los observadores de la ONU se les ha negado toda posibilidad de acceso.

amnistia internacionalA pesar del cierre en curso y del reciente aumento de la presencia militar, Amnistía Internacional ha recibido informes sobre la violacion de  derechos humanos perpetrados contra la población, entre ellos hay la detención y reclusión arbitraria, la custodia prolongada y el encarcelamiento de manifestantes políticos y otros presos de conciencia, tortura y otros malos tratos, y violaciones de la libertad de expresión, asociación y reunión y del derecho del pueblo tibetano a conservar su cultura, su lengua y su religión.

Segun afirmaciones de Roseann Rife, “las autoridades deben abrir el Tíbet inmediatamente y permitir que entren en la región observadores independientes de derechos humanos y medios de comunicación internacionales. Asimismo, deben extender una invitación permanente a los expertos de derechos humanos de la ONU para visitar la región.”

Las autoridades han publicado un ‘libro blanco’ en el que definen toda protesta existente como un intento de provocar disturbios y altercados por parte de las fuerzas occidentales antichinas. Esta postura del gobierno indica que las autoridades de China no han reconocido el alcance de qujas expresadas por la población tibetana desde hace tiempo, hecho que demuestra que tienen una postura equivocada para alxanzar la meta gubernamental de la estabilidad social.