El final del secuestro más largo

«Están libres». Con estas palabras ha confirmado el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, la liberación de Albert Vilalta y Roque Pascual, los dos cooperantes españoles de la ONG Barceloa Acció Solidaria que fueron secuestrados en noviembre en Mauritania por Al Qaeda en el Magreb Islámico. Minutos antes, ya había confirmado el Gobierno que los dos voluntarios estaban «en manos seguras». Sobre las 15.15, los dos cooperantes embarcaron en un helicóptero que los conducía hacia un aeropuerto de Burkina Faso, posiblemente el de su capital Uagadugú, donde serán recogidos por un avión militar español.

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El Falcon del Ejército español que va a recoger a los dos rehenes españoles secuestrados vuela camino de Uagadugú, capital de Burkina Faso, con las esposas de los liberados, la secretaria de Estado de Cooperación Internacional, Soraya Rodríguez, varios agentes del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), un médico y un psicólogo. El vuelo, que ha partido hacia las 12.45, dura alrededor de cinco horas, con lo que se prevé su llegada a Burkina Faso poco antes de las 17.00 hora peninsular española. Ahora mismo, los dos españoles viajan hacia allí acompañados del mediador Mustafa Chafi.

Zapatero ha dado cuenta de la liberación en una breve comparecencia de prensa en Moncloa, sin preguntas, en la que no ha dado ningún detalle de la liberación. Tan sólo ha dado la noticia de la liberación «tras 268 días en manos de sus secuestradores, casi nueve meses de sufrimiento para ellos y sus familias». Un rescate que «pone punto final a una acción terrorista que nunca debió producirse», informa Luis R. Aizpeolea. «Hoy es un día de alegría para Albert y Roque, para sus familiares, amigos y todos los españoles y para los servidores públicos han dedicado esfuerzos y desvelos al feliz desenlace».

Ha destacado que ese periodo ha sido de «preocupación y ocupación del Gobierno, que ha intensificado la actividad diplomática y de inteligencia para lograr la liberación». Sobre todo, ha agradecido a «las fuerzas de seguridad y de inteligencia y a la vicepresidenta [María Teresa Fernández de la Vega], que ha coordinado» el proceso de liberación. Asimismo, ha agradecido la «cooperación de los gobiernos de la zona», la «confianza de los familiares en que el Gobierno llevaría a buen puerto la compleja, laboriosa y difícil operación». Finalmente, ha agradecido «su actitud y su prudencia» a los medios.