Aunque parezca una tonteria, en el trabajo en el terreno en muchos paises musulmanes se trabaja descalzo. Esto aplica solamente a las oficinas, pero es una característica a la que uno se acostumbra rapido y que de alguna manera te hace trabajar en un ambiente mas relajado. Cuando llegas por la mañana a la oficina te encuentras la entrada llena de los zapatos de todo el personal que llegó antes que tu, no hace nada de frio y las sedes suelen estar requetelimpias, por lo que tranquilamente puedes andar por toda la oficina sin calzado. En realidad no es mas que la extensión de las costumbres locales en todos estos países de descalzarse antes de entrar en casa, ya que muchas tienen todo el suelo lleno de alfombras o esterillas que ha sido trasladada al ambito laboral. Personalmente, aunque al principio me fastidiaba quitarme y ponerme las sandalias (que no zapatos, hace mucho calor) cada vez que tenia que salir de la oficina para algo, ahora no puedo estar dentro con ellas puestas :-).
Category: Experiencias del terreno
Las experiencias del terreno son la mayoría de las veces muy gratificantes para aquellos que las viven. Esta última nos llega desde Jávea, de una familia que se marcho a Honduras a trabajar en un proyecto solidario. Aquí teneis un resumen de esta gran experiencia que esperamos os sirva a otros para inspiraros y animaros a hacer cosas similares:
NPH Honduras es un orfanato con casi 600 niños y jóvenes huérfanos o abandonados que tienen aquí un “hogar”, una “familia”, donde reciben alimentación, atención sanitaria y, sobre todo, una buena EDUCACIÓN pues en palabras del fundador de NPH “La educación es lo que va a sacar a estos niños de la pobreza en la que nacieron”.
El 28 de julio del 2006 llegamos a NPH con mucha ilusión y muchas ganas de trabajar. ITER había donado a NPH en septiembre del 2005 un invernadero de 500 m2 con su sistema de riego por goteo.
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Nosotros teníamos 3 grandes objetivos:
1.- Producir hortalizas con buenos rendimientos en el invernadero para mejorar la alimentación de los niños. Queríamos evaluar la capacidad productiva del invernadero y su rentabilidad.
2.- Enseñar a los niños y niñas a producir ellos mismos las hortalizas, que ellos aprendieran a realizar todo el proceso desde la siembra hasta la cosecha.
3.- Garantizar la continuidad del proyecto capacitando y formando a alguna persona de NPH para que continuara con estas actividades al finalizar nuestra asistencia técnica.
Después de 5 meses de mucho trabajo y también de grandes alegrías nos sentimos satisfechos de los resultados alcanzados:.jpg)
1.- Hemos logrado producir un total de 3.100 libras ( unos 1.500 Kg.) de hortalizas que se han destinado a la alimentación de los niños del orfanato. Da mucha alegría ver a los niños y niñas felices al poder comer tomates, pepinos, pimientos, melón, sandía, etc.
Esta producción de 3.100 libras de hortalizas tiene un valor comercial de más de 25.000 Lempiras ( unos 1.000 € ) que suponen un ahorro en el gasto de alimentación de NPH.
2.- Hemos enseñado a 60 niños y niñas a cultivar ellos mismos las hortalizas. Han aprendido en forma práctica a preparar el suelo, sembrar, hacer semilleros, transplantar, entutorar, podar, … en fin, todas las labores de cultivo hasta la cosecha.
A cada niño se le asignó una cama o surco de unos 10 metros de largo para que pusieran en práctica todo lo aprendido, cultivaran lo que ellos quisieran y lo que más les motivaba: ¡la cosecha iba a ser para ellos mismos!.
Esta ha sido la parte más gratificante de nuestro trabajo, los niños estaban entusiasmados, para ellos era como magia, que las semillas germinaran y nacieran las plantitas de hortalizas, ver como van creciendo y luego salen las flores, y ver como las flores se convierten en frutos, este era el momento más emocionante para ellos, nos llamaban : “¡Mira Pilar, ya han nacido mis plantitas de pepino!” … “¡Eduardo mira, ya se están formando las sandías!. Y luego felices de comer las hortalizas que ellos mismos fueron capaces de producir: pepinos, tomates, pimientos, sandía, melón, repollo, zanahoria, remolacha, etc..jpg)
Al ver el gran interés de los niños, preparamos en la escuela un “huerto escolar” para enseñarles a todos los niños de 1º a 6º de primaria (unos 150 niños y niñas) a cultivar hortalizas dentro del horario escolar.
Cada grado tenía una parcela con 8 surcos con los siguientes cultivos: pepino, tomate, pimiento, zanahoria, remolacha, rabanito, repollo, lechuga, acelga, sandía y melón.
3.- Sería una pena que este proyecto finalizara al regresarnos nosotros a España (Jávea). Nuestro deseo, el de ITER y el de los directores de NPH Honduras, es que el proyecto y las actividades iniciadas por nosotros continúen. Por ello en estos 5 meses hemos capacitado y preparado a un trabajador del área de hortalizas para que él sea capaz de continuar con la producción de hortalizas y la formación de los niños. Esta persona se llama Oscar Cruz, es una persona muy trabajadora y con mucho interés en enseñar a los niños, lleva 16 años trabajando en la institución y estamos seguros que va a continuar con el proyecto de ITER.
Eduardo y yo nos sentimos muy felices y afortunados de haber tenido esta experiencia tan positiva, enriquecedora y gratificante para nuestra familia.
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El traductor no conduce la reunión, solo actua como canal de información, tu eres quien debe controlar en todo momento el desarrollo de la misma.
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Habla siempre hacia tu contraparte directamente, no hacia el traductor. Este tiene que estar situado en un lugar discreto entre ambos para que pueda oir y traducir lo que se dice, pero no debe interferir fisicamente entre las dos partes reunidas.
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Usa frases cortas y simples. Recuerda que probablemente estas usando inglés como lengua de trabajo, que no es ni tu lengua, ni el idioma del traductor, por lo que es posible que mucha información se pierda en el camino si no se es conciso en lo que se dice.
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No dejes que el traductor se ensarce en discusión con la contraparte, manten siempre el control de lo que dice. Pide todas las aclaraciones que sean necesarias.
Con estas pequeñas reglas conseguiremos mantener las reuniones con nuestras contrapartes locales de forma eficaz, y evitaremos en cierta medida los inconvenientes de la lengua, haciendo ademas que nuestro traductor se sienta comodo y sin presión. Recuerda, el es solo el canal, la responsabilidad de lo que se dice es solo tuya.
Otra de las fustraciones de la gente que trabaja en el terreno es la dependencia a veces extrema de la sede central a la hora de tomar decisiones operativas. Aunque normalmente el jefe de misión (Head of mission) tiene la responsabilidad y la libertad para gestionar casi todo, hay cosas en las que simplemente hay que armarse de paciencia y esperar que contesten desde Europa o donde quiera que este tu sede para actuar. 