Había una vez un niño….

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Había una vez un niño es una campaña de información y sensibilización organizada por Global Humanitaria sobre la situación de miles de menores camboyanos que trabajan en las calles de Phnom Penh y que son blanco fácil para pederastas extranjeros. Por poco más de un dólar consiguen abusar de un menor. La pobreza y la pasividad policial y judicial truncan la infancia de estos niños. Había una vez un niño que después de sufrir abusos sexuales no volverá a ser el mismo.

Ko es un niño de 13 años que vive en una villa a unos 35 kilómetros de Phnom Penh, desde que una constructora forzó a su familia y a otras tantas a marcharse de la capital. Allí se instalaron en una casita hecha de pedazos de madera y caña. El interior está vacío y oscuro. En el suelo de tierra hay algunas ollas. Fuera de aquel delgado techo no hay árboles, no hay agua, no hay animales. Ésta fue la única salida que les ofrecieron tras la expulsión de Phnom Penh. Sin trabajo los padres, a tan larga distancia del movimiento de la ciudad, la supervivencia de la familia depende de Ko.

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El niño explica que se gana unos rieles lustrando zapatos en Phnom Penh, y vendiendo el fuego que enciende los inciensos de los devotos que llenan los templos budistas durante las fiestas religiosas. Es muy tímido, sus ojos son enormes y tiene el hablar suave y pausado. Cuenta que gran parte del dinero que gana al día -con suerte, unos tres dólares- se lo gasta en transporte. Pero no hay alternativa. Desde su metro y algo de estatura es consciente de que si no viaja hasta la ciudad no hay ningún ingreso en la familia: no hay comida.

Las calles de Phnom Penh están llenas de niños trabajadores como Ko, que juegan y van a la escuela cuando encuentran tiempo, y se ocupan de su propia supervivencia. El parque de diversiones New Garden, comenta el niño, es un buen sitio para sacarse unos rieles lustrando zapatos o vendiendo mangos, ya que allí acuden a diario un montón de camboyanos y extranjeros para pasear y pasar el rato.

Algún día del año 2005 hasta New Garden llegó el australiano Damien Walker, de 27 años, y convenció a Ko para que lo acompañase a su apartamento de la capital. Llevó a Ko y a cinco niños más, de los que abusó sexualmente en reiteradas ocasiones, como pudieron comprobarlo los investigadores de Protect. Tras la denuncia a la policía local y el juicio, Walker fue condenado a 10 años de prisión.

Una parte de los pederastas extranjeros que actúan en países como este, arrastran condenas por abusos a menores cometidos en sus lugares de origen. Acuden a países donde la infancia es más vulnerable y está menos protegida para poder cumplir sus fechorías. Las víctimas continuarán siendo un blanco fácil para ellos mientras continúen las condiciones precarias en las que se encuentran la mayoría de niños Camboyanos.

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Desde el año 2003 Global Humanitaria y Action Pour les Enfants trabajan en el Proyecto Protect, un plan contra la pederastia en Camboya. Las imágenes de la exposición Había una vez un niño, el documental y el monográfico que puedes consultar desde esta página web muestran con detalle cómo se vive y se trabaja en las calles de la capital camboyana para perseguir estos delitos, denunciarlos y proteger a menores vulnerables por su situación de pobreza y desamparo familiar.

4 Comments

  1. A.S.I. NO Abuso Sexual Infantil NO

    26 junio 2008 at 3:40

    Queridxs, lxs invitamos a todxs a que nos ayuden a prevenir el abuso
    sexual infantil colocando en sus páginas/blogs institucionales y
    personales nuestros banners.

    Ya están disponibles en nuestra página http://www.abusosexualinfantilno.org en
    el ítem banners.

    Seguimos encintando de blanco todos los buenos corazones en contra del
    abuso sexual infantil.

    Por favor difundir.¡Gracias!

    Afectuosamente,


    Lic.Mónica Laura Creus Ureta
    http://www.abusosexualinfantilno.org

  2. Inés

    26 junio 2008 at 13:02

    A mí… me parece vomitivo… qué degenerados…
    Estas cosas hacen que entre en un conflicto ideológico tremendo… por un lado… no creo que en la pena de muerte… no es ético ni coherente… por ejemplo… matar a alguien que ha matado… porque por esa regla de tres… acabariamos con todo el mundo… siguiendo la cadena…
    Quiénes somos nosotros (o lo jueces) para juzgar que una muerte… se castiga con otra… mancharse las manos de sangre en nombre de la justicia… no es justo… ese argumento…se cae por todos los lados.

    Ahora viene el problema… qué hacemos con estos degenerados que matan vidas… que abusan de la inocencia…que rompen lo más sagrado que hay en el mundo… qué hacemos?

    Qué hacemos con la justicia de esos países que hace la vista gorda… para atraer turismo… qué hacemos por la justicia de nuestros países donde no se toman con seriedad el tema… que hacemos con la sociedad… que tiene una cultura permisiva… qué hacemos para que esto cambie?

    En fin… os dejo un link al respecto…

    http://msshyde.blogspot.com/2008/06/puetera-justicia-de-pandereta.html

    Muxuak

  3. Marta

    26 junio 2008 at 14:40

    Ay, Inés! Cuanta razón tienes… coincido contigo cuando hablas del dilema ideologico… pero creo que la solución sería aplicar condenas más duras para la pederastia… hace poco escuché en la radio que un profesor de gimnasia de primaria que había abusado de 7 niñas le cayeron 3 años de carcel! Me parece una condena desproporcionada… una media de 4 meses por cada vida que truncó… creo que deberían aplicar una condena perpetua a esta clase de depravados… así como dejar de aprovecharse de recursos absurdos como son las diferencias entre abuso-agresión que tan bien explicado queda en el enlace que nos dejas.

    He de reconocer que ya había leído este artículo (admiro mucho a la editora de ese blog) y desde aquí recomiendo a todo el mundo a que lo visite, así como la web de abusoinfantilno.org que nos ha dejado Monica arriba…

    Gracias a las dos porque hay que seguir luchando por estas cosas…. cada vez más!!!

    Un besazo fuerte, fuerte!

  4. creditos

    12 julio 2008 at 12:52

    Explotación sexual infantil

    En Holanda se ha fundado un partido político bajo el apodo “Amor al Prójimo, Libertad y Diversidad”, que ambiciona legitimar la sexualidad libre entre mayores y chiquillos, desde los doce años. Este partido formado por pedófilos originó una gran cólera y rebote, entre la ciudadanía. Un tipo de 60 añadas adquiere un crío y se lo trasiega a su habitación para violarle cuando lo desee. Trato especulativo que en Camboya se obtiene por menos de 400 euros. En las azuladas costas meridionales, miles de chavales ofrecen sus morfologías por 10 euros.

    La más trágica de las perturbaciones del turismo libidinoso seduce, cada año, abundantes pederastas hasta esta tierra arrasada por las conflagraciones y el cohecho.

    “En ocasiones la explotación sexual es espontánea porque muchos niños hacen cualquier cosa con tal de conseguir dinero. Otras veces hay grupos criminales envueltos, o pueden ser las propias familias las que venden a sus hijos para sobrevivir. Y también hay casos en los que los niños se organizan y se prostituyen creando sus propias redes”, explica Sella Mak, coordinador de la organización camboyana “Our Home”.

    D¨Azeglio aseveraba que “el divino candor de la infancia parece verdaderamente un indicio de que el alma humana deja el seno de los ángeles para descender y tomar nuestra forma. El que lo mancha por vez primera, el que lo envilece con el, primer engaño, es un gran culpable”.

    Carlos Menéndez
    http://www.creditomagazine.es

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