¿Podrán mis sueños caber en un cuarto de 4×4?

La Riviera Maya, Cancun, Cozumel, Playa del Carmen, Isla Mujeres, son sinónimos en Europa de placer, descanso, vacaciones, luna de miel, relax, diversión, «glamour», vida nocturna, paraíso y ahora… inversión inmobiliaria.

Los grandes hoteles son la base económica de toda esta belleza singular, con una inversión inmobiliaria – más que nada española y en un menor grado estadounidense – que continúa creciendo aún más desde que se ha expandido el «rumor» de la crisis inmobiliaria.

Como esclavos en pleno siglo XXI centenas de personas son «contratadas» para edificar estas grandes moles.

Sueños 4x4

Hace unos días leí el último artículo escrito por Marta acerca del Comercio Justo en este mismo blog. Y, casualmente, mi madre acababa de comentarme acerca de un suceso que está ocurriendo en México ahora con esta crisis inmobiliaria. El suceso del que les hablo, tiene que ver con un albañil español que está comprando masivamente viviendas para remodelar y reconstruir a precios ridículos… comparado con el precio de la vivienda en España. El que la venta de las viviendas en países de América sea tres o cinco veces menor que en España, no es tan sorprendente dado que la vida tiene un costo menor.

Lo que me sorprende es la perpetuación de las pésimas condiciones sociales, laborales y económicas a los albañiles de este parador turístico… por poner un ejemplo más o menos real… en México, un albañil gana 70€ – 90€ mensuales en jornadas de más de 8 horas y en la mayoría de los casos trabajando 7 días a la semana. Esto es lo que están pagando a los albañiles en México, los mismos albañiles de países desarrollados que van en calidad de inversionistas en el mercado inmobiliario.

Si el costo de la vida fuera correlativo con el salario, quizás vaya solucionándose un poco la cosa… pero con 90€ no puedes ni siquiera pagar un modesto apartamento de 200€ y los albañiles terminan viviendo en un cuarto (a veces con baño) de 4×4 con su esposa e hijos. Otras veces, sobre todo los trabajadores de Chiapas que han migrado solos, viven en campamentos extremadamente precarios armados por la empresa contratista, el cual consiste en cercar un pedazo de terreno con barracas, maderas y plásticos… sin agua, ni luz… aunque existen empresas se portan más «justas» y alquilan UNA casa de protección oficial de dos habitaciones con su salón, comedor y baño para albergar a más de 30 albañiles a la vez, sin fijarse siquiera si son niños de 14 años endeudados hasta las narices cuya única moneda a veces es su propia carne o adultos que refugian su angustia y desesperación en drogas, alcohol… depresiones, suicidios.

Pudiera parecer inverosímil o un trozo de un cuento de terror para quien lo lea, una exageración fatídica de un paraíso; pero cuando creces leyendo en la esquina de tu propia casa una frase constante: «¿Podrán mis sueños caber en un cuarto de 4×4?» es que el flujo comercial va realmente mal.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *